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¿Por quién votar al Senado? Conozca en 10 preguntas a Santiago Montoya, Mejor Alcalde de Colombia 2023

  • 2 mar
  • 8 Min. de lectura


Fue reconocido como Mejor Alcalde del País en 2023 tras gobernar Sabaneta en uno de los periodos más complejos de la historia reciente: pandemia, estallido social y emergencias climáticas. Abogado, empresario y ahora candidato al Senado por el Partido Liberal con el número 11, Santiago Montoya habló en Común y Corriente sobre su vocación, sus fracasos, sus logros y lo que quiere hacer desde el Congreso.


Estas son 10 preguntas que permiten conocer quién es, qué hizo y qué propone.



1. Desde niño soñó ser alcalde de Sabaneta, ¿por qué ser político, cómo empezó a materializar ese sueño? ¿Qué hizo al cumplir ese sueño?


Desde muy niño dije que quería ser alcalde, pero solo a los 18 años empecé a trabajar por eso. Estudié Derecho y me especialicé pensando en ese objetivo. No fue fácil: la primera vez que aspiré al Concejo me quemé con 188 votos. Luego fui concejal, hice oposición cuatro años y después logramos llegar a la Alcaldía, rompiendo una hegemonía de 11 alcaldes.


Gobernamos en medio de pandemia, estallido social y ola invernal, pero convertimos a Sabaneta en referente nacional. Logramos cosas muy importantes, por ejemplo trajimos una de las inversiones privadas más grandes de su historia: el Arena Primavera, el centro de eventos y espectáculos más grande del país.


Antes Sabaneta era el patio trasero del Área Metropolitana e inclusive no aparecíamos en noticias de nada, ni positivo ni negativo, y ahora todos los ojos están puestos en Sabaneta.



2. ¿Cómo nace el corazón como símbolo de su liderazgo y cómo logra romper con 11 alcaldes de la misma línea política en Sabaneta?


El corazón nace cuando construimos mi marca personal. Encontramos dos palabras que me definen: corazón y palabra. Soy un hombre que cumple lo que promete y que le mete el corazón a todo lo que hace. Ese símbolo me conectó con la gente y hoy me identifica.


Romper 11 alcaldes de la misma línea fue un acto de rebeldía. Yo hacía parte de esa clase política, pero entendí que no había espacio para una renovación y decidí no hacerle fila a nadie.


Se burlaban porque no tenía estructura ni grandes nombres detrás. Solo amigos y convicción. Pero construimos un proyecto nuevo. Siempre digo que soy líder de líderes. Me rodeo de gente buena y dejo que crezcan. En la medida en que ellos crecen, el proyecto también.



3. La glorieta de La Vaquita fue muy criticada al inicio. ¿Qué representó realmente para usted ese proyecto?


Eso fue algo que yo soñé. En esa esquina había muchos incidentes viales, no había orden ni señalización, y yo dije: ‘ahí hay que hacer algo’. Siendo secretario me fui en la madrugada con mi equipo e hicimos esa glorieta. Me dieron palo impresionante, pero esa ‘bobada’ redujo la accidentalidad de manera drástica.


En mi cabeza no estaba esa glorieta pequeña, sino la que hay hoy. Cuando llegué a la alcaldía la reforzamos, la hicimos de cemento rígido, y siempre tuve clara la megaobra. Se burlaron mucho de mí, pero yo sabía para dónde iba. Cuando uno tiene una convicción clara no se detiene a escuchar tanto ruido, se enfoca y hace que pasen las cosas.


Antes:



Después:



4. El Arena Primavera se anunció para Medellín y terminó en Sabaneta. ¿Cómo logró que ese proyecto llegara a su municipio?


Nosotros lo hicimos de manera muy silenciosa. No nos pusimos a hablar ni a generar expectativas; nos acercamos a los empresarios y nos pusimos a disposición de ellos. Ellos trajeron una propuesta de lote y nosotros ajustamos las condiciones técnicas para que pudiera llegar a Sabaneta.


Hoy hablamos de una revolución cultural para las próximas generaciones. No va a pasar lo que nos pasó a nosotros cuando éramos pelados, que todo era escasez para traer artistas y tener buenos escenarios. La derrama económica es incalculable. Es la inversión privada más alta en la historia de Sabaneta.



5. Ese video suyo en el hospital se volvió viral en todo el país. ¿Qué pasó realmente ese día y qué le dejó esa experiencia?



Ese día la gente conoció un Santiago emberracado. Yo trabajaba muy duro para que el hospital saliera adelante y me doy cuenta, en una reunión, que no estaban facturando los servicios a las EPS. Había cajas llenas de facturas guardadas. El hospital prestaba servicios y no cobraba.


Una semana antes los médicos me iban a hacer huelga porque se demoraron un día en pagarles, y yo nunca me les atrasé. Eso me dio mucha rabia. No solo no facturaban, tampoco descargaban medicamentos del inventario ni los cobraban.


Y el problema de la salud es estructural, no solo en Sabaneta, sino en Colombia. Sí, la salud tenía problemas que había que mejorar. Pero hoy, por un capricho del presidente, lo que se ha hecho es casi asesinar el sistema. Él habla de genocidios en otras partes del mundo, pero aquí hay gente muriendo sin atención ni medicamentos. La salud es un derecho fundamental y hoy está en ruinas. Son miles de personas muriendo sin atención.


El sistema necesita una atención rigurosa en el Congreso. Por eso quiero estar allá, para ayudar a organizar ese derecho y acompañar a los alcaldes que hoy están solos frente a esta crisis.


6. Usted ha hablado del centralismo en Bogotá. ¿Por qué cree que es necesario que un exalcalde llegue al Congreso?


Para mí era absurdo llegar a Bogotá con un maletincito lleno de proyectos, más perdido que la mamá del Chavo. Nadie te reconoce en un ministerio: ‘¿Usted es alcalde de dónde?’ Y uno decía: de Sabaneta… Imagínese lo que sienten alcaldes de municipios más pequeños.


En Bogotá la gente que trabaja allá no conoce el país. El centralismo está arraigado en los ministros. Nunca han sido alcaldes, difícilmente han recorrido las subregiones. Hablan de industrializar el Urabá, pero no hay agua ni alcantarillado. Así no se genera empleo.


Hay que acompañar la gestión de los alcaldes del país. Yo no conozco todo Colombia, pero conozco lo suficiente para entender que esa es mi tarea: estar allá como un mensajero más de los alcaldes y ayudarles a sacar sus proyectos adelante.


7. En un video se le ve llorando al recibir un reconocimiento nacional. ¿Qué significó ese momento para usted y qué había detrás de esas lágrimas?



Ese día fue un bálsamo. Recibí el premio al mejor gobernante del país de ese periodo. Y sí, se me salieron las lágrimas porque solo yo sabía lo que había sacrificado. Solo mi esposa y mis hijos sabían lo que ellos entregaron durante cuatro años. Los alcaldes tenemos oposición, ataques personales, maltrato. Entonces que reconozcan el trabajo, el cumplimiento del plan de desarrollo y los indicadores de calidad, claro que toca.


Eso no sale en un paquete de papitas ni en una lotería, eso se gana con trabajo. Logramos las calificaciones más altas de gestión, triple A en manejo financiero, consolidamos a Sabaneta como el municipio más competitivo del departamento y redujimos sistemáticamente los delitos de alto impacto.


Le entregamos a la ciudad la central de monitoreo más moderna del país, blindando la estrategia de seguridad con tecnología. Hoy Sabaneta es referente en competitividad, seguridad y transformación digital.


Creo que por eso hoy el país habla de Sabaneta y por primera vez en su historia se piensa que de allá pueda salir un líder político de orden nacional.



8. Usted insiste en que la seguridad será uno de sus grandes temas. ¿Por qué la pone en el centro del debate?


La seguridad no es solamente un tema de percepción, que lo es, pero no es solo eso; es un indicador de patrimonio, de proteger lo que la gente ha construido.


Usted puede tener una casa muy bonita, pero en un barrio inseguro pierde valor. Puede tener un colegio moderno, pero si en la esquina hay una plaza de vicio, ¿manda tranquilo a su hijo? Puede tener una finca productiva, pero si hay un grupo armado alrededor y le cobran vacuna, no vale nada.


Hoy muchas familias en lugares como Anorí tienen que migrar porque su tierra dejó de valer por el orden público. Eso demuestra que la seguridad no es un lujo, es la base de todo.


¿Por qué Sabaneta es atractiva para vivir e invertir? Porque en la mente de la gente es un municipio seguro. De hecho, hoy es el municipio más seguro de Colombia en indicadores de delitos de alto impacto por cada 100.000 habitantes.



9. Usted pasó de ganar por 450 votos a que su proyecto político ganara por más de 6.000 votos la siguiente Alcaldía. ¿Cómo se logra esa continuidad tan amplia?


Con constancia y dejando el terreno listo. Nosotros dejamos proyectos en ejecución, otros diseñados para arrancar desde el primer año y hasta los predios comprados. No improvisamos, planificamos. La gente vio que veníamos haciendo las cosas bien y confió en un liderazgo joven. Más que un nombre, respaldaron un proceso.


Y algo clave: yo no soy ‘jefe político’. No me gusta esa palabra porque suena a patrón que impone. Yo lidero al frente, con el ejemplo. La gente no me sigue porque la arrastro, sino porque cree en el proyecto.


Frente a la oposición, siempre he creído en la crítica con cifras y argumentos. Lo que no se puede aceptar es la calumnia y la difamación. Eso ya no es oposición, eso es delito. Mientras otros se enfocan en destruir, nosotros seguimos avanzando. Mi meta es clara: llegar al Senado, aportar un periodo y demostrar que desde Sabaneta puede surgir un liderazgo nacional.


10. ¿Qué le dice su familia sobre seguir en política y qué lo impulsa a dedicarle su vida a Colombia?



Cuando me iba a casar con Paulina le pregunté: ‘¿Tú sabes que te casas con un político?’. Porque esto no es solo una decisión mía, es una decisión de familia. Ellos también sacrifican tiempo, momentos, vida.


Hay días en que provoca tirar todo, porque uno sacrifica ver crecer a sus hijos y aun así recibe calumnias y ataques. Pero estoy tranquilo: la verdad siempre sale a la luz.


Mi familia me apoya porque entiende que esto es vocación. Yo quiero ser una voz más en el Senado para decir cosas que muchos callan por conveniencia.


Soy cristiano y defensor profundo de la familia. Creo que Colombia necesita volver a fortalecer ese núcleo fundamental y poner orden en temas que hoy están desdibujando sus bases.


La ñapa: ¿Y qué sigue después del Congreso? ¿Se queda ahí o tiene un sueño más grande?


Yo siempre me he proyectado. Lo hice con la plazoleta inteligente, la glorieta, el Arena, la regional, la central de monitoreo… muchas cosas parecían imposibles y hoy son realidad.


Mi lema fue ‘Una ciudad para el mundo’. Y aunque la pandemia cerró el mundo, hoy los artistas y los grandes eventos están llegando a Sabaneta. Primero lo vimos en la cabeza, después lo hicimos realidad.


¿Qué sigue? Sueño con ser alcalde de la ciudad más importante del departamento. Así como proyecté antes y pasó, no se extrañen que en unos años estén hablando con el candidato y alcalde de Medellín*.


¿Cómo votar por Santiago Montoya?



Este 8 de marzo pide el tarjetón al Senado. Busca el logo del Partido Liberal, marca la ‘L’ y luego el número 11. Así de fácil apoyas a Santi Montoya para que sea la voz de las regiones y de la gente en el Congreso de la República.


Aclaración:


Las preguntas y respuestas aquí presentadas fueron elaboradas con base en la conversación entre Santiago Montoya y Teo Robledo en el primer capítulo del podcast Común y Corriente.


Estas 10 preguntas recopilan y condensan fragmentos del episodio. Para darles coherencia, se agregaron algunos conectores y frases, por lo que no deben entenderse como transcripciones textuales.


Si quieres conocer la conversación completa, en su contexto original y sin ediciones, te invitamos a escuchar el capítulo completo aquí: https://youtu.be/GCGlPOfiPmw?si=falXwD2AK5Bn-_cS 



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Teo Robledo Yepes

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